Ayer festejamos el día de la madre. Cuando me preguntaron que quería de regalo pedí dormir. Nada más ni nada menos que dormir, así de simple. Estaba dispuesta a cambiar todos los regalos del mundo por una sola noche de sueño. Mi deseo fue concedido, pero no perdí los regalos. Me fui a dormir a la otra habitación y dormí 8 horas seguidas, fue tal la novedad para mi cuerpo que me levanté toda contracturada y con dolor de cintura.
Pasamos la
tarde en la playa, hace mucho que tenía ganas de ir. Ahora está vacía, es toda
nuestra.
El clima no
podía ser mejor, estaba semi-nublado y había una brisa increíble.Teo disfrutó
mucho de su primera vez en la playa.
Mimi escribió
su nombre miles de veces en la arena y devolvió alrededor de 34 caracoles al
agua, porque tiene sentido, están afuera del mar.
Le había llevados baldes, palas y moldes para que jugaran juntos pero 10 minutos mas tarde Mr. T preferió aprovechar la playa de otra manera.
Se tomó
muy enserio esto de la siesta. Casi dos horas mas tarde.
El resto de
los días, armamos y comimos rompecabezas,
Esperamos a
que nuestra pizza se enfriara,
Mordimos
cosas nuevas. Van quedando pocas sin morder.Hoy estrenamos dos nuevos dientes! Las paletas.
Salimos a
correr. Y esto pasa cuando llevo en el cochecito a nena de casi 4 años que ya
se sabe subir y bajar sola. Empuja su propio cochecito.
Comida
peruana. QUE RICO. No veo la hora de visitar Perú por primera vez. Machu Pichu
, su cultura y su comida me llaman constantemente. Van a tener que esperar un
poquito por qué no me imagino con los dos chicos por el camino del Inca…
Suspiro a la limeña ( no era muy fan del dulce de leche, hasta que nos conocimos...)
Así encontré a Mami Fox la mañana del día de la madre, sin su Baby Foxi. Y la entiendo. Seguramente para el día de la madre también le pidió a Papá Fox una noche entera de sueño, solo para ella.
Que tengan una super semana!